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09/12/1983
Julio Caro presenta "la obra secreta de un señor
de 69 años" en la exposición 'Documentación
y algo de locura'
"Ésta es la obra secreta de un señor
de 69 años". Julio Caro Baroja antropólogo
e historiador, define así su exposición
de dibujos y pinturas - Documentación y algo de
locura de Julio Caro Baroja-, inaugurada el pasado fin
de semana en Pamplona. La muestra está constituida
por 100 dibujos de La casa en Navarra, 12 óleos
-"que no son la obra de un genio o de un joven, aunque,
desde luego, tampoco de un loco", según sus
palabras-, 20 dibujos fantásticos -"que hago,
cuando estoy triste, para animarme"- y por el denominado
belén de Itzea. La presentación del libro
La casa en Navarra, quizá la obra más original
e intensa de Caro Baroja, en el que ha trabajado en los
últimos seis años, ha servido para dar a
conocer la vertiente desconocida de este Baroja.
Documentación y algo de locura de Julio Caro Baroja
es el lema de la exposición de dibujos y pinturas
inaugurada el viernes en Pamplona y que constituye, en
palabras del propio Caro, "la obra secreta de un
señor de 69 años". La muestra -abierta
al público con ocasión de la presentación
del libro La casa en Navarra, publicado en la colección
Biblioteca, de la Caja de Ahorros de Navarra, en cuatro
lujosos volúmenes, quizá la obra más
intensa y original de Julio Caro- está compuesta
por 100 dibujos fantásticos y el belén de
su casa de Itzea, en Vera de Bidasoa (Navarra).Los dibujos
expuestos sobre La casa en Navarra se reproducen en el
texto y son apuntes de campo "que, expuestos aquí",
comenta, "quedan magnificados. A través de
ellos se puede tener una idea de la variedad de la construcción
arquitectónica de Navarra. Los 20 dibujos en color
son, sin embargo, de carácter fantástico.
Son", señala el antropólogo madrileño,
"dibujos con temas también sarcásticos,
humorísticos, que hago cuando estoy con el temple
entristecido, lo cual quiere decir que he estado entristecido
muchas veces..., y los realizo para animarme".
Precisamente estos dibujos dan origen a cuentos que a
veces escribe. "Muchas veces, mientras dibujo",
comenta Caro Baroja, "voy haciendo mentalmente un
cuento, una narración literaria corta, que sale
expresada en el dibujo, y luego, en ocasiones, lo escribo.
Creo que así tengo 18 de estos cuentos, pero no
he publicado ninguno, aunque no sé si resultaría,
porque yo no soy un literato profesional de imaginación,
sino un antropólogo y etnógrafo".
Rotuladores y bolígrafos
La mayor parte de los 20 dibujos que se exponen en esta
sala están realizados con rotuladores y bolígrafos,
ya que el rotulador, según comenta Caro Baroja,
"da una flexibilidad que antes no tenían las
cajas de lápices de colores. Da una mayor viveza,
aunque también empleo los lápices de color,
con complemento de cosas más suaves".Sobre
los óleos que expone comenta, por otra parte, que
los ha hecho, al igual que sucede con los dibujos, para
divertirse y como medio de margen de su trabajo profesional.
"De la calidad de esas pinturas no voy a hablar,
aunque se ve que no están pintadas por un genio
o un joven (tengo 69 años), aunque, desde luego,
tampoco por un tonto", afirma.
Aquelarres de brujas, duendes, gnomos, paisajes de ficción
y, en cualquier caso, temas antropológicos constituyen
la temática principal de sus cuadros, los últimos
de los cuales están pintados con colores muy vivos
-sobre todo, de rojos fuertes-, mientras que los primeros
están con tonos más suaves. Uno de estos
óleos le supone una semana de trabajo "en
horas perdidas", dice.
Asimismo, en esta muestra de dibujos y pinturas se presentan
los que ha dado en denominar El belén de Itzea,
realizado por Caro Baroja cuando su sobrina era una niña,
"y ahora es ya una joven. Lo único que hice
de esto son los paisajes fantásticos, las casas,
la vegetación, el entorno. Ahora, los sobrinos
son mayores y ya no tiene mayor función, salvo
su originalidad".
Ésta es la segunda exposición de Julio
Caro Baroja. La primera la realizó hace cinco años
en San Sebastián, donde vendió todos los
cuadros, de lo cual se lamenta profundamente. Recalca
una y otra vez que él no es un pintor profesional
de la pintura.
Artesanía familiar
El antropólogo, al que recientemente se le concedió
el Premio Príncipe de Asturias, insiste varias
veces en que no quiere desprenderse de ninguno de sus
cuadros, "porque es una obra que hago como artesanía
familiar, por un escape del trabajo profesional, y en
ese caso me resulta como algo íntimo que no tiene
por qué ponerse en comparación con las cosas
que hacen los profesionales de la pintura", señala.
"Cuando terminé la exposición de San
Sebastián", agrega, "me dieron unos dineros,
que están muy bien siempre, pero tampoco me resolvieron
ningún problema", comenta.Algunos de los cuadros
y dibujos expuestos en esta galería de arte tienen
más de 20 años. Los más antiguos
son fáciles de reconocer, según Baroja,
ya que son los que tienen los tonos más claros
y finos. Dibujar es algo que he hecho toda la vida",
explica, "aunque pintar con cierta asiduidad hará
unos 20 años que empecé. Unas veces pinto
más que otras, o bien me dedico únicamente
a realizar dibujos con bolígrafos o rotuladores.
Según el estado de ánimo".
Si bien Caro Baroja aclara que pintar y dibujar le sirve
para descansar, "porque escribir y leer me cansa
mucho, y yo noto que los escritores viejos se cansan antes
que los pintores", rápidamente puntualiza
que a él lo que más le gusta es escribir
y leer "mis cosas técnicas o particulares,
y luego esto, que lo hago por tener un margen de imaginación
y fantasía que el dibujo documental no me da".
Insiste en que seguirá pintando "porque no
quiero descansar. Si a mi edad empiezo a descansar, es
que estoy enfermo o que ya estoy chocheando, y eso no",
afirma.
El País
© Carmelo C. Ridruejo
Pamplona
09/12/1983
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