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En las palabras del propio Julio Caro Baroja, «varios y muy distintos temas son los que aqu赤 se tocan, tomando el arte como un 車rgano de conocimiento tan importante como la ciencia, porque nos ilumina de modo fabuloso el mundo de las ideas, creencias y costumbres de los hombres». Estas reflexiones se agrupan en tres partes : en la primera, Caro nos da una amplia visi車n te車rica acerca de la expresi車n pl芍stica ; en la segunda, habla del paisaje y la arquitectura, y del paisaje rom芍ntico español, en la tercera, aborda asuntos art赤sticos varios (los belenes, la caricatura, el costumbrismo) «desde el punto de vista de un etn車grafo modesto», pero, aunque modesto, «el que contempla a las obras de arte (#) observa a veces cosas que acaso ni al artista mismo ni al cr赤tico le interesan demasiado, o que incluso desprecian».


Localizaci鏮, personificaci鏮 y personalizaci鏮 de las leyendas

En este intento de sistematizaci車n excesivamente r芍pido acerca del estudio de las leyendas, hab赤amos comenzado haciendo la definici車n de qu谷 cosa se ha entendido por esta palabra, y luego hab赤amos hecho una clasificaci車n de g谷neros, por tipos, llegando al fin a estudiar las leyendas sobre personajes muy caracterizados y al estudio tambi谷n de las formas arquet赤picas o los modelos que se dan en este g谷nero tan particular y tan importante. Es evidente que aqu赤 es donde podemos encontrar de una manera m芍s clara la aplicaci車n al estudio de las leyendas de la teor赤a de los arquetipos, entendida 谷sta como una reuni車n de caracter赤sticas de varios ejemplares o individualidades que corresponden a una noci車n general y superior a ellas. Es el modelo que nos encontramos en personajes que unas veces se presentan con rasgos de pretendida realidad y, a veces, no es s車lo el personaje sino la acci車n la que tiene estos rasgos. Hab赤amos hecho alguna ilustraci車n de ejemplos sobre la tipificaci車n de personajes reales como los fil車sofos griegos: Her芍clito, Dem車crito, etc., en unas formas que fueran inteligibles para las personas aunque no conocieran en realidad los sistemas filos車ficos de estos fil車sofos. En esto se puede encontrar tambi谷n una tendencia al arquetipo, a hacer un modelo que representa una opini車n, m芍s que una realidad, en personajes hist車ricos mucho m芍s modernos. Pod赤a presentarse incluso como un fen車meno cl芍sico de c車mo empieza a formarse una leyenda y c車mo la leyenda puede tener dos interpretaciones opuestas y extremas, como es el caso de la imagen que se vio en circunstancias e intenciones distintas entre s赤 de la misma personalidad hist車rica de Napole車n.

Napole車n, ya muy al comienzo del siglo XIX, fue presentado por algunos como un hombre extraordinario, y le dio ya unos caracteres que podr赤amos considerar casi legendarios en obras hist車ricas como la del mismo Thiers. Frente a esta interpretaci車n magnificada, heroica y absolutamente favorable del h谷roe o del personaje, podemos encontrarnos unos casos que suponen una inversi車n total del concepto. Si ustedes cogen un texto tan maravilloso, tipo novelesco, como Guerra y Paz de Tolstoi, se encontrar芍n con que este personaje, que para los franceses de su 谷poca era un personaje fundamentalmente heroico y admirable, se convierte en una especie de c車mico, de botarate, de hombre que no tiene la menor cualidad desde el punto de vista moral. Y, en cambio, el oponente en esta obra, que naturalmente se refiere m芍s a las campañas de Rusia que a otra cosa, el general Kutuzov, aparece no como un personaje real -algunos piensan que era un general cortesano sin ning迆n inter谷s, un hombre de muy poco talento-,pero Tolstoi lo pone como un representante de la intuici車n, del alma rusa,y como una fuerza vital colectiva frente al histrionismo de Napole車n. Ven ustedes, pues, que aqu赤 ya hay un elemento legendario de tipificaci車n que corresponde, punto por punto, a lo que se lleva a cabo con los personajes reales en el mundo de la leyenda antigua.

Nos encontramos tambi谷n que en otros g谷neros como, por ejemplo, el teatro, hay elementos que nos sirven para estudiar este problema fundamental, en el campo que nos interesa, de la tipificaci車n o de la caracterizaci車n o de la creaci車n de arquetipos. Porque en el teatro cl芍sico se puede ver c車mo se crea el arquetipo, por ejemplo, del gal芍n. En las comedias cl芍sicas de Lope, de Tirso, de Calder車n, etc., hay un modelo casi constante y es el gal芍n. Otro modelo tambi谷n muy parecido es el de la dama; unos modelos secundarios, que se caracterizan incluso por una forma f赤sica externa, como los que se llamaban barbas, vejete, y luego oros caracteres que son m芍s interesantes como, por ejemplo, el del criado, que un muchos casos se puede representar o interpretar como la conciencia del amo reflejada por otra persona. Es decir, un estado de conciencia que el personaje no representa pero que el criado, el que est芍 al lado como una sombra, lo representa. Esto llega a producir caracteres determinados en las comedias, ya en la 谷poca de la comedia 芍tica, en personajes como el D赤scolo de Menandro y caracteres que se dan en los moralistas, como el "supersticioso", o "el hombre que tiene tales o cuales escr迆pulos", en lo que la comedia llega a grandes hechos al formar arquetipos. Por ejemplo, en el siglo XVII español hay una forma de un determinado modelo que da el nombre a un tipo de comedia: es la comedia del figur車n. El "figur車n" era un personaje rid赤culo, linajudo, supersticioso, tonto, y nos lo encontramos ya en Calder車n, en la figura de Antoribio Cuadradillo de Gu芍rdate del agua mansa o tambi谷n en personajes como los de Zamora y Cañizares, El D車mine Lucas de Cañizares o el personaje de El hechizado por fuerza de Zamora. Hay, pues, tipificaciones de este tipo que nos ilustran, aunque no sean legendarias, pero que s赤 nos ilustran para determinar un poco los procesos de tipificaci車n en las comedias.

Dentro de los personajes arquet赤picos pod赤amos encontrar variaciones, por ejemplo, en todo el ciclo de leyendas que podemos determinar tomando como el modelo mejor o el arquetipo m芍s distinguido, a la figura del Fausto. Como saben ustedes, Fausto es un personaje que en parte se considera real, pero que en parte corresponde al teatro popular alem芍n del siglo XVI; pasa luego a la comedia inglesa, Marlowe, y tiene la expresi車n fundamental en el Fausto de Goethe, naturalmente. Pero este es un personaje al que se le dan unas notas que ya se encuentran previamente en otros muchos m芍s antiguos: la intenci車n de hacer un pacto con el Diablo por razones distintas, la consideraci車n de que tambi谷n es un hombre de saberes ocultos muy fundamentales y hasta en alg迆n rasgo fundamental nos encontramos el hecho de c車mo se ajustan a una visi車n arquet赤pica. Hay textos del siglo XVI, como uno de un m谷dico germ芍nico, Jean Wier, que trata de las cuestiones relacionadas con las imposturas y las ilusiones diab車licas. En este texto se indica c車mo Fausto, el Fausto anterior a las formas teatrales famosas, hab赤a estudiado en una escuela de magia en la ciudad polaca de Cracovia. Pues bien, hay en este mismo detalle algo que es arquet赤pico, que es cl芍sico, es decir, la noci車n repetida aqu赤 y all赤 en muchas ocasiones de que en ciudades importantes por sus estudios, por sus enseñanzas, que hoy llamar赤amos universitarias, se enseñaba la magia p迆blicamente. Esto se encuentra documentado en textos medievales, sobre todo en relaci車n con la escuela de magia que se dec赤a que exist赤a en Toledo; de suerte tal que en un momento dado los historiadores del siglo XVI dan fe de ello: al "Arte m芍gico" en español o en castellano se le llamaba "Arte toledana", y, en lat赤n, Ars toletana. La escuela de magia de Toledo est芍 documentada en multitud de textos internacionales de la Edad Media y durante mucho tiempo fue evidentemente la m芍s importante y la m芍s famosa en Europa. Luego nos encontramos este mismo modelo de escuela de magia, con personajes misteriosos estudiando en ella de un modo sistem芍tico, en Salamanca: la famosa Cueva de Salamanca, que fue objeto de teatralizaci車n en Ruiz de Alarc車n y en otros autores cl芍sicos. Tambi谷n nos encontramos esto en la ciudad de Granada, y en la ciudad de C車rdoba, es decir, en dos ciudades andaluzas y, por 迆ltimo, tambi谷n en Sevilla. La explicaci車n que se dio a esto en muchos textos, fue que en estas ciudades, en la 谷poca musulmana, se explicaban efectivamente ciencias m芍s o menos ocultas y que esto dio la fama. Esta es una explicaci車n racionalizada que quiere buscar una causa a la fama de las ciudades del mediod赤a de España, pero la realidad es que en Cracovia se da el mismo esquema, y en otras partes, en N芍poles, en Roma, en Italia, hay otras tantas escuelas de magia que se han considerado como escuelas p迆blicas. Es curioso advertir que, en contra de esta interpretaci車n que podr赤amos llamar "isl芍mica" de la raz車n de las escuelas de magia española, en C車rdoba hay un texto, que aleg車 ya en su 谷poca el P. Feijoo al estudiar estas leyendas en el que se dec赤a que el que explicaba la magia era un personaje llamado Virgilio. Si ustedes cogen el texto cl芍sico del gran erudito italiano Comparetti sobre Virgilio en la Edad Media, ver芍n c車mo la persona de Virgilio para los italianos medievales y para otros europeos, pasa de ser la figura de un gran poeta, que es lo que sigue siendo, a la de ser un gran sabio y, por relaci車n de la sabidur赤a humana con las artes m芍gicas, pasa tambi谷n a ser la figura de un mago. Es decir, que este ciclo de ideas en torno a la magia en C車rdoba, explicado por un mago que se llama Virgilio, entra en el concepto general europeo e italiano de lo que es Virgilio en la Edad Media. La personalizaci車n o personificaci車n, tal vez habr赤a que hacer distinci車n entre las dos palabras, nos la encontramos siempre con algo que es inherente a ella, que es el hecho de las localizaciones. En estos casos, hemos visto c車mo hay una localizaci車n del concepto de la escuela de magia en varias poblaciones ilustres en la Europa medieval, pero los hechos de localizaci車n se repiten en formas particular赤simas.

El otro d赤a creo que hablamos del hecho atribuido al viaje a Roma en distintas ocasiones y atribuido a distintos personajes tambi谷n considerados m芍gicos. Pero las localizaciones legendarias, a veces, toman un aspecto muy extraño en lapsos de tiempo muy distantes. Por ejemplo, en el Jard赤n de Flores de Antonio de Torquemada, era un texto muy curioso y de inter谷s folcl車rico del siglo XVI que se public車 en 1578, se cuenta como algo ocurrido en su tiempo, en una ciudad de historia, la aparici車n de una casa con un fantasma, que por fin desaparece, la casa malfamada, porque se encuentran unos restos de una persona que estaba enterrada all赤 y que al quitarse de all赤 los restos y d芍rseles una sepultura sagrada, etc., etc., deja de estar habitada por fantasmas. Esto se cuenta como ocurrido en Bolonia siendo el actuante en esta acci車n un estudiante llamado Juan V芍zquez de Ayala que luego en España fue un letrado conocido. Bien, el caso es que esto se cuenta con localizaci車n, con datos personales sobre la persona concreta a la que le ocurri車. Pero luego resulta que muchos siglos antes esta misma narraci車n, punto por punto, episodio por episodio, elemento por elemento, se encuentra en las Cartas de Plinio el Joven y se coloca en su tiempo, tiempo de Domiciano, y otro hecho ocurrido tambi谷n en la antig邦edad al fil車sofo Atenodoro en Atenas. C車mo pasa este hecho desde el siglo II de Cristo hasta el texto del XVI, es algo que se puede pensar que se debe a lecturas o a conversaciones eruditas. En el caso, lo que no interesa, no es la transmisi車n objetiva del hecho, el elemento o elementos que se transmiten, por v赤a escrita o por v赤a oral, sino la localizaci車n y la actualizaci車n que se da entre el texto de Plinio y el texto del Jard赤n de Flores curiosas de Antonio de Torquemada. Y este caso de localizaci車n nos da tambi谷n ocasi車n de hablar de algo que tal vez rebase el problema que nos interesa ahora, pero que no deja de tener un inter谷s te車rico general desde el punto de vista etnogr芍fico y tambi谷n desde el punto de vista, dij谷ramos, no s車lo legendario sino vital. Podemos pensar que este griego de Atenodoro, el caso de Plinio, el caso de la casa habitada por fantasmas de Bolonia del siglo XVI, se explican por fen車menos puros de transmisi車n de una idea, como se transmiten en general los relatos o las leyendas.

Pero he aqu赤 que, de repente, nos encontramos con que en el siglo XIX y en el XX el problema de las leyendas en relaci車n con casas habitadas por fantasmas o casas malfamadas, porque se supone que en ellas existen esp赤ritus de los muertos, etc., se convierte primero en un problema jur赤dico y, en segundo lugar, en un problema de tipo, podr赤amos llamar, real, en el sentido cient赤fico de la palabra realidad. Ya desde hace mucho hay en Italia, y en otros pa赤ses, una legislaci車n en la que se establecen normas respecto a lo que ha de hacerse en el caso de que alguno abandone una casa por raz車n de que considere que est芍 habitada por fantasmas. Ya en el Digesto, libro XIX, art赤culo 2º, ley 27, se nos habla de esto, y hay comentaristas, puristas, que ilustran el hecho por el texto aludido de Plinio. En el siglo XX mismo ha habido en N芍poles procesos por este tema: una persona que ha puesto a otra un pleito porque consideraba que la propietaria o el propietario de la casa no le hab赤a puesto en antecedentes sobre semejante situaci車n. Efectivamente, en 1907, un abogado llamado Zingaropolli de N芍poles, defendi車 a la duquesa de Castelporto, seg迆n tengo anotado frente a la baronesa Englen, porque la baronesa le hab赤a alquilado a la duquesa una casa en estas circunstancias, y el tema se discuti車, se debati車 en 芍mbitos jur赤dicos. De all赤 pas車 a ser objeto de estudio de ciertos hombres de ciencia que estudian estos fen車menos, que se llaman ps赤quicos, o las investigaciones ps赤quicas de algunas sociedades como una que hay en Inglaterra. El resumen lo pueden ustedes encontrar en dos libros: uno es de un astr車nomo famoso, muy metido en este 芍mbito de investigaciones, que era Camile Flammarion. Flammarion public車 en 1923 un estudio sobre las casas y los lugares habitados de esta forma excepcional; y hay otro estudio m芍s moderno de Raoul Montandon del año 1953 sobre el mismo tema. Estos autores, deslig芍ndose de nuestro concepto del problema, que puede ser puramente un concepto de la leyenda como transmisi車n por v赤a de la lengua escrita o hablada, se plantean la realidad de los hechos. Es decir, que hacen una suma de "testimonios", pong芍moslo entre comillas, acerca de la cantidad de veces que se ha repetido la afirmaci車n de que hay esta clase de problemas en casas como las que habitaba el fil車sofo griego o las que habitaba en Bolonia el estudiante español. Aqu赤 tendr赤amos que aceptar que muchos fen車menos de localizaci車n, de particularizaci車n, seg迆n nuestro juicio, son fen車menos reales de existencia de hechos incontrovertidos. Este no es nuestro caso y este no es m芍s que una muestra entre varias de lo que para nosotros es la localizaci車n a lo largo del tiempo y del espacio, de algo que proviene no de la realidad f赤sica sino de la imaginaci車n.

El problema, como les digo, rebasa la investigaci車n que aqu赤 nos proponemos, y vamos a seguir con este problema de la localizaci車n a larga distancia en el tiempo, y tambi谷n en espacios muy distintos de un mismo hecho muy parecido a otro entre s赤. En Italia, sobre todo la Italia meridional, ha habido la creencia en la existencia de un personaje humano que por circunstancias distintas abandona la familia, abandona la tierra, se sumerge en el mar y vive en forma de pez. Este italiano se llama el Pesce Cola. Ya en tiempos de Guillermo II de Sicilia, es decir, entre el año 1166 y 1189, hay testimonio de que el Pesce Cola aparece en los mares del sur de Italia. Pero, en fin, vamos a pensar que seguimos en pleno 芍mbito de transmisi車n. Otro autor ingl谷s lo da como vivo en 1239, es decir, ya mucho despu谷s. Luego nos encontramos que, a lo largo de los siglos, va apareciendo no ya en Sicilia sino en el mar de N芍poles. Se incorpora al folclore de la ciudad en la que hay alguna casa en la que se dice que est芍 representado, y, de repente, ya en 1608, aparece en el folclore español y en un pliego de cordel de España donde el tal Peje Nicolao se documenta como aparecido en el mar Mediterr芍neo español. Aqu赤 no tenemos m芍s ni menos razones para pensar en la realidad de las que tenemos para estudiar otros fen車menos de actualizaci車n. Para nosotros este caso es igual que el de las casas habitadas aqu赤 y all芍. Pero resulta que en el siglo XVIII hay testimonios del que el P. Feijoo crey車 en la autenticidad del hombre-pez de Li谷rganes que andaba por el Cant芍brico entre los años 1679 y 1690. El caso es que hay que aceptar que los elementos misteriosos act迆an de una manera poderosa, en el sentido de la raz車n por la que este hombre o este ser es condenado a la vida mar赤tima. En varias circunstancias se considera que esta vida mar赤tima se debe a la maldici車n de una madre por causa de desobediencia; es decir, que nos encontramos con el elemento religioso, m赤stico o m赤tico si quieren ustedes, de la raz車n por la que el hombre-pez o, como en otros casos, sirenas o mujeres acu芍ticas, viven en el medio por causa de maldici車n materna.

La localizaci車n, la actualizaci車n, vemos, pues, que es un hecho constante. Podr赤amos meter tambi谷n en este cat芍logo de localizaciones fant芍sticas otro tipo de mansiones habitadas, pero no por muertos ni por fantasmas de este tipo, sino la cantidad de casas de duendes que hay en España y que han dado lugar a leyendas muy conocidas en ciudades como Madrid, Toledo o Valladolid. Y, en este caso, podemos poner tambi谷n la densidad de creencia en esto que existe documentada en el Pirineo aragon谷s. El duende hisp芍nico tiene tambi谷n una forma estereotipada, tipificada, y se actualiza para siempre con esta forma: frailecillos, enanillos que van vestidos de frailes, que llega en la representaci車n hasta las famosas que hizo Goya. A estas formas aluden, por ejemplo, textos de Lope de Vega en El castigo del discreto. Es curioso advertir que as赤 como los interesados en las llamadas "investigaciones f赤sicas" hallan un fundamento a la creencia de tales casas que se ha dado como algo ya cient赤fico, hay otros aspectos que no se consideran cient赤ficos y, sin embargo, tienen una misma ra赤z de creencia, como lo que se cuenta acerca de los signos que caracterizan a las casas de duendes, etc. etc. Vemos, pues, que hay una tendencia que podemos considerar psicol車gicamente desde un punto de vista, sociol車gicamente tambi谷n desde otro, a la actualizaci車n y a la localizaci車n. Incluso podr赤amos plantearnos en 迆ltima instancia por qu谷 en España hay tantas casas de duendes o tantas casas habitadas por fantasmas, m芍s o menos terror赤ficos, en el acervo legendario de las ciudades y de los campos, y por qu谷, por ejemplo, en Inglaterra se ha podido escribir un tomo considerable con la catalogaci車n de los castillos o iglesias habitados por fantasmas. Es decir,hay una caracterizaci車n l車gica en estos temas que ser赤a curioso ampliar y perfilar con otros casos nuevos.

Ahora vamos a hablar algo de dos hechos que son distintos entre s赤. Uno es el de la personificaci車n y otro el de la personalizaci車n; dos hechos que voy a procurar distinguir. Personalizar ser赤a prestar existencia individual o de tipo antropomorfo a una abstracci車n. Ahora veremos, con ejemplo, m芍s clara la significaci車n de esta definici車n hecha. Personificar es asignar a determinada persona los rasgos de otra que existi車 antes o se imagin車 antes. Por el primer procedimiento vemos que han surgido modelos, arquetipos, figuras, que arrancan de la consideraci車n de estos temporales como el caso de la personalizaci車n del Tiempo. En este caso, empezamos por encontrarnos con que los antiguos ya hacen una figura m赤tica pero con formas humanas, un anciano que devora a sus propios hijos, que es la personalizaci車n del Tiempo, que es Kronos o Saturno. Esta personalizaci車n va unida a mitos terribles, como saben ustedes. Pero, como otras veces, vamos a dar un salto en las edades y vamos a dar un salto en el tiempo mismo, y nos encontramos con que en el mundo cristiano tambi谷n hay esta clase de personalizaciones, si no iguales a la del Tiempo en s赤, s赤 otras parecidas. Por ejemplo, el calendario cristiano fija unas fechas para la Cuaresma y sobre ellas se determina el per赤odo, el tiempo del Carnaval, Carnestolendas, Antruejo, es decir, el Introito, que tiene una significaci車n primaria de "entrada", "entrada a algo", es decir, la entrada del per赤odo de la carnalidad, o de la libertad en muchos t谷rminos al de la espiritualidad, al abandono de la carne en el sentido moral y religioso y de entrada en una 谷poca de ayunos, abstinencias, penitencias, que indica la espiritualidad en el sentido cristiano. Pues bien, es conocido que en Europa desde 谷poca remota de la Edad Media, tanto el Carnaval como la Cuaresma se han personificado. Estas nociones de tiempo han adquirido la forma de una persona y la de Carnaval se ha representado por un hombre grueso, comedor, bebedor, lujurioso, representante de la carne que es, ni m芍s ni menos, el de don Carnal que pueden ustedes encontrar maravillosamente descrito en el Arcipreste de Hita; de otro, la de una mujer delgada, ast谷nica, que es doña Cuaresma. Dos personalizaciones del tiempo que dan efigies populares, que dan im芍genes pl芍sticas conocidas, porque no fue el 迆nico, naturalmente, el Arcipreste el que cont車 la batalla encarnizada entre el uno y la otra, seguidos cada cual por huestes distintas, sino que tambi谷n hubo pintores geniales que los representaron como Breughel el Viejo en un cuadro famoso. Un ejemplo mejor de personalizaci車n no se puede dar. Pero todav赤a hay algo que va m芍s all芍 que es hacer que estos personajes tan simb車licos, tan atractivos, tan metidos en la conciencia medieval, en el alma popular, tomen un car芍cter, un trasunto religioso-burlesco dentro del calendario. Porque del Carnaval, de don Carnal, hay textos castellanos que hacen un Sant Antruejo, un santo burlesco, la parodia de un santo en esta representaci車n o tambi谷n puede darse que le den otros nombres alusivos a la carnalidad, a la gula, etc.

Ven ustedes lo que puede significar la personalizaci車n en el mundo de la leyenda medieval y en el mundo de la representaci車n del Tiempo. Pero la liturgia cristiana da lugar a otras personalizaciones, da lugar a personalizaciones m芍s localizadas, menos famosas que 谷stas, pero que tienen su inter谷s para hacer el estudio general de este criterio de personalizaci車n que quiero que quede claro ahora aqu赤. En la liturgia nos encontramos una serie de nueve ant赤fonas en lat赤n que se cantan en los tiempos inmediatamente anteriores a la Navidad y que en franc谷s llaman Les O de Noël, por la raz車n de que las ant赤fonas que, como digo, est芍n en lat赤n, empiezan con una exclamaci車n y la letras "o", O radix, O lux, etc., y, como digo tambi谷n, 谷stas se cantan los d赤as, nueve d赤as, anteriores a la fiesta. Son nueve ant赤fonas y a esta 谷poca en franc谷s tambi谷n se le ha llamado la de Les oleries, es decir, "la 谷poca de la O", por esta raz車n. Pues bien, hay un 芍mbito en el norte de Navarra, en mi tierra familiar, en la zona cercana de Guip迆zcoa, que hasta una 谷poca relativamente cercana pertenecieron a la di車cesis de Bayona, a un obispado franc谷s, en la que se celebra la Navidad con un anuncio. Este anuncio est芍 tambi谷n personalizado por un personaje raro que es una especie de muñeco grotesco, un carbonero trag車n, ignorante, bruto, que representa el paganismo, personaje grotesco que est芍 haciendo carb車n en el monte en el momento en que se anuncia la venida de Cristo. Precisamente estos d赤as de Navidad se personaliza a la figura con el nombre significativo de olentzaro, olentzero, orentzero; la primera forma est芍 claro que es el tiempo de la "O". Como ven, aqu赤 hay una personalizaci車n tambi谷n del tiempo, como se da en el caso de don Carnal y doña Cuaresma. Cabe encontrar otros ejemplos en Occidente de esta forma particular de personificar, de darle a un concepto abstracto la forma de una figura casi carnal o, por lo menos, una figura humana. En otros mitos tambi谷n nos podr赤amos basar para encontrar fen車menos de personalizaci車n de un 芍mbito, de una 谷poca o de una fecha determinada y siempre con este criterio de localizaci車n. Pero creo que con estos ejemplos basta para ilustrar el problema y vamos a pasar, aunque ya nos queda poco tiempo, al otro concepto que yo distingu赤a: personalizaci車n, de un lado; personificaci車n, de otro.

La personificaci車n es algo distinto a esta forma de ir de lo abstracto a lo concreto. Es ir de algo que es en s赤 bastante concreto, a algo que todav赤a es m芍s concreto que es la persona en s赤. Por ejemplo, nos encontramos con cosas, hechos, que en abstracto podemos considerar que se aplican casi siempre a personalidades m芍gicas. Pero luego, haciendo estudio de estos hechos, vemos la necesidad de referirnos a personalidades concretas y, en un caso, podr芍 ser el marqu谷s de Villena, del que ya hablamos el otro d赤a, el doctor Torralba, del que tambi谷n hablamos, de otros magos m芍s oscuros, como Juan el de Bargota, que es contempor芍neo, poco m芍s o menos del marqu谷s, del doctor Torralba y a los que se atribuye siempre algo parecido o lo mismo: el vuelo extraordinario y en casos tambi谷n, ciertas situaciones. En el caso del doctor Torralba insinu芍bamos la posibilidad de que sobre la leyenda cayera tambi谷n un factor psicol車gico, personal o, si quieren, psicopatol車gico. En otros casos de personificaci車n es evidente que este factor psicopatol車gico individual est芍 claro.

Vamos a coger para terminar hoy un caso muy conocido. Ustedes saben que desde una 谷poca muy remota existe la creencia en el jud赤o errante. La figura del jud赤o errante que aparece como un hombre que en una ocasi車n 迆nica hace burla de Jesucristo y est芍 condenado a vagar eternamente por el mundo a causa de esta burla. Podemos encontrar muchos textos, o bastantes textos por lo menos, de c車mo en 谷pocas distintas ha habido rumores de la aparici車n aqu赤 y all芍 del jud赤o errante. Este personaje en el folclore español tambi谷n toma un nombre muy significativo que es el de "Juan de vota Dios" o de "voto a Dios" y el de "Juan de espera en Dios". El caso es que este Juan o este personaje, que vive siglo tras siglo y que aparece de vez en cuando, en el siglo XVI da lugar en España a que aparezcan personajes individualizados que se hacen pasar por 谷l o a los que la gente, la comunidad, les atribuye esta personalidad. En El Crotal車n que est芍 escrito en 1553, se cuenta un caso de simulaci車n curioso en el que el autor, quien sea, del libro, compara con el contado por Luciano de Samoscita de un antiguo simulador griego, Alejandro de Abonotijos. Pero resulta tambi谷n que, explorando los procesos inquisitoriales de la Inquisici車n de Toledo, hace años me encontr谷 con que en 1546 se form車 un proceso contra un tal Antonio Rodr赤guez, de Medina del Campo, que tambi谷n se hab赤a hecho pasar por este personaje misterioso y eterno y que dio ocasi車n a grandes alborotos populares. En el siglo XVIII es claro que algunos farsantes, simuladores de m芍s fama como el conde de Saint Germain, hicieron lo mismo. Como ven, a veces, el criterio de personificaci車n est芍 unido a un factor que podr赤amos llamar de simulaci車n, en el que puede haber algo que ya entra en un campo que es el que nosotros no podemos tocar, es el de la psiquiatr赤a, de la psicopatolog赤a y concretamente con un hecho que, desde el punto de vista legendario, tiene mucha importancia, que es la asunci車n de un papel en una situaci車n determinada y la creaci車n de mitos en torno a esa situaci車n. Es decir, que, por ejemplo, en la 谷poca de los procesos de brujer赤a hubo niños y gente m芍s o menos perturbada por la acci車n social, que asumieron el papel de v赤ctimas, de testigos, de actores, en circunstancias legendarias, folcl車ricas, asistencia a aquelarres, vuelos, etc. etc. Esto est芍 documentado en 芍mbitos culturales distintos por grandes especialistas en medicina legal, en psiquiatr赤a, no solamente infantil, en lo que se llaman los fen車menos de mitoman赤a, que es una forma de mitificaci車n que se da en procesos criminales, etc. y en las que un testigo asume una representaci車n.

Como ven, en el estudio de la leyenda que estamos haciendo hoy particularmente, nos encontramos con fronteras muy amplias y que dentro de una especialidad no podemos dominar. Pero con nuestra t谷cnica modesta, puramente human赤stica, s赤 podemos ver que los fen車menos de personificaci車n, de actualizaci車n y localizaci車n, son fen車menos que pueden tener gran importancia en la vida cotidiana de los pueblos y producir situaciones que son embarazosas, situaciones equ赤vocas, situaciones que se prestan a discusi車n fuera incluso de nuestro 芍mbito. Ya va avanzando el tiempo, tenemos que terminar, y para el d赤a pr車ximo voy a reservar la discusi車n o el estudio de algo que es importante tambi谷n, si no de codificar, de establecer de una manera m芍s segura de lo que est芍, es decir, qui谷nes y c車mo se hacen las transmisiones de los hechos y de las leyendas de una manera sistem芍tica. Creo que ya con esto podemos dar por terminada esta intervenci車n m赤a este año. El campo es ampl赤simo, podr赤an darse much赤simos m芍s ejemplos y podr赤an estudiarse much赤simos m芍s temas, pero me ha parecido 迆til seleccionar entre muchos cientos de ellos los m芍s ilustrativos y m芍s significativos desde un punto de vista te車rico.

 

Julio Caro Baroja
Antrop車logo. Madrid

 

 

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