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ARTE VISORIA
En las palabras del propio Julio Caro Baroja, «varios y muy
distintos temas son los que aqu¨ª se tocan, tomando el arte
como un ¨®rgano de conocimiento tan importante como la ciencia,
porque nos ilumina de modo fabuloso el mundo de las ideas, creencias
y costumbres de los hombres». Estas reflexiones se agrupan
en tres partes : en la primera, Caro nos da una amplia visi¨®n
te¨®rica acerca de la expresi¨®n pl¨¢stica ; en
la segunda, habla del paisaje y la arquitectura, y del paisaje rom¨¢ntico
español, en la tercera, aborda asuntos art¨ªsticos
varios (los belenes, la caricatura, el costumbrismo) «desde
el punto de vista de un etn¨®grafo modesto», pero, aunque
modesto, «el que contempla a las obras de arte (¡) observa
a veces cosas que acaso ni al artista mismo ni al cr¨ªtico
le interesan demasiado, o que incluso desprecian».
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Biograf¨ªa
Hijo del editor Rafael Caro Raggio y de Carmen
Baroja, nace en Madrid el 13 de noviembre de 1914 y fallece el 18
de agosto de 1995. Antrop¨®logo, historiador, ling¨¹ista
y ensayista era sobrino del novelista P¨ªo Baroja y del pintor
Ricardo Baroja. Autor por encargo de su propia Autobiograf¨ªa
vista en tres etapas. Fue disc¨ªpulo de Telesforo Aranzadi,
Jos¨¦ Mar¨ªa Barandiar¨¢n, Hermann Trimborn y
Hugo Obermaier, quienes lo encaminaron a la historia y a la etnograf¨ªa.
Se doctor¨® en Historia antigua por la Universidad de Madrid,
donde ejerci¨® como profesor. Posteriormente dirigi¨®
el Museo del Pueblo Español de Madrid.
Premios
Acad¨¦mico de n¨²mero de la Real Academia de la Lengua
Española, de la Real Academia de la Historia y de la Real
Academia de la Lengua Vasca. Recibi¨® el Premio Pr¨ªncipe
de Asturias de Ciencias Sociales (1983), la Medalla de Oro al M¨¦rito
en las Bellas Artes (1984), el Premio Nacional de las Letras Españolas,
el Premio Internacional Men¨¦ndez Pelayo (1989) y el Premio
Pr¨ªncipe de Viana de la Cultura (1989).
Es considerado en España como el iniciador del llamado enfoque
hist¨®rico-cultural y podemos decir que fue uno de los ¨²ltimos
sabios del siglo XX.
Fruto de su formaci¨®n y de los maestros que tuvo, sus primeros
trabajos tratan sobre temas etnogr¨¢ficos, escritos cuando
tan solo ten¨ªa 15 años, as¨ª como su tesis doctoral
en 1941, que fue la base de una trilog¨ªa muy posterior acerca
de los ciclos de las fiestas de invierno (El carnaval, 1965), de
primavera (La estaci¨®n de amor, 1979) y de verano (El est¨ªo
festivo, 1984).
Por distintas razones, tanto personales como circunstanciales,
se mantuvo al margen de la universidad, excepto durante dos cortos
per¨ªodos de docencia, uno en Coimbra, y otro, mucho m¨¢s
tarde, en el Pa¨ªs Vasco. Realiz¨® numerosos viajes
por España y el extranjero, con estancias prolongadas en
Estados Unidos e Inglaterra (entre 1951 y 1953), dedic¨¢ndose,
como dijo alguna vez, «a sus labores».
En su obra, -que alcanza unas setecientas entradas entre libros,
art¨ªculos, pr¨®logos y ensayos-, destacan trabajos
que fueron precursores en su d¨ªa, aunque ahora cuenten con
numerosos seguidores.
En sus primeros libros se expone una s¨ªntesis de la etnolog¨ªa
en España y en particular de la del Pa¨ªs Vasco: Los
pueblos del norte de la pen¨ªnsula Ib¨¦rica (1943),
Los pueblos de España (1946), Los vascos (1949).
Sus estudios relacionados con aspectos tecnol¨®gicos vienen
de la ¨¦poca en que dirigi¨® el Museo del Pueblo Español.
Entre ellos caben destacar los dedicados a los arados españoles
(1949) y a los molinos de viento (1952), publicados en la Revista
de Dialectolog¨ªa y Tradiciones Populares, de la que fue director
durante quince años.
Viajar al Sahara en 1952 hizo que su inter¨¦s se orientara
hacia el hecho de las minor¨ªas ¨¦tnicas. Public¨®
los Estudios saharianos (1955), quiz¨¢s el libro m¨¢s
valioso acerca de este territorio africano bajo dominio español
en aquella ¨¦poca. Los moriscos del reino de Granada (1957)
y otros posteriores marcan el sincretismo entre etnograf¨ªa
e historia, por ser fruto de su intensa labor de investigaci¨®n
en los archivos de la Inquisici¨®n: Las brujas y su mundo
(1961), su obra m¨¢s conocida, Vidas m¨¢gicas e Inquisici¨®n
(2 vols., 1967) y, sobre todo, Los jud¨ªos en la España
moderna y contempor¨¢nea (3 vols., 1961-1962). Otros estudios
sobre grupos o minor¨ªas oprimidas nos dan una visi¨®n
de los gitanos, mendigos o bandidos del ¨¢rea mediterr¨¢nea.
Tambi¨¦n fueron novedosos los titulados Ensayo
sobre la literatura de cordel (1969), Las formas complejas
de la vida religiosa , Religi¨®n, sociedad y car¨¢cter
en la España de los siglos XVI y XVII (1978), La aurora
del pensamiento antropol¨®gico, La Antropolog¨ªa
en los cl¨¢sicos griegos y latinos (1983), La cara,
espejo del alma y Historia de la fisiogn¨®mica
(1987).
En los 18 vol¨²menes que componen los Estudios
vascos se recogen art¨ªculos publicados entre las primeras
monograf¨ªas (La vida rural en Vera de Bidasoa, 1944; Los
vascos. Etnolog¨ªa, 1949) y obras de madurez como La hora
navarra del XVIII (1969), Etnograf¨ªa hist¨®rica de
Navarra (3 vols., 1971-1972) y La casa en Navarra (4 vols., 1982).
Sobre el viejo reino, y sobre Guip¨²zcoa, elabor¨®,
con su hermano P¨ªo, un par de extensas pel¨ªculas etnogr¨¢ficas.
En su obra Los vascones y sus vecinos estudia
la historia antigua de dos pueblos, los vascones y sus vecinos de
Aquitania. En este libro incorpora alguna novedades en relaci¨®n
con escritos anteriores, ya que dice que la lengua que m¨¢s
se puede comparar al euskera es la hablada en ciertos n¨²cleos
¨¦tnicos antiguos aquitanos e incluso pirenaicos m¨¢s
orientales.
Escribi¨® tambi¨¦n sobre su familia;
en Los Baroja habla sobre su t¨ªo P¨ªo Baroja,
su otro t¨ªo Ricardo, pintor, y sobre toda su familia.
Fue enterrado en Vera de Bidasoa (Navarra), donde los Baroja poseen
una casa familiar llamada "Itzea", palacete que adquiri¨®
su t¨ªo P¨ªo.
In fieri.
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