Antecedentes del proceso y Auto de Fe de Logroño (1609)
Del archivo de la antigua Inquisición
de Logroño ha desaparecido la parte más
considerable, porque en el siglo XIX, al tiempo de la
guerra de la Independencia, ya fue objeto de destrucción.7
Así pues, no poseemos la suma de documentos que
se relacionan con el famosísimo auto de fe de 1610,
y durante mucho no se habló de él, sino
a través de la Relación... impresa
y reimpresa luego varias veces, con notas volterianas
de Moratín.8 Esta Relación... refleja
el punto de vista de dos de los tres jueces y provocó
el revuelo correspondiente. Tuvo incluso ecos literarios
y artísticos.9 Los literarios empiezan en el mismo
siglo XVII y llegan a nuestros días.10
Fueron algunos de ellos los que movieron
mi curiosidad infantil. Los artísticos son, en
parte, problemáticos. Se ha sospechado, por ejemplo,
que Goya pudo inspirarse en la lectura de esta Relación.
..que le franquearía acaso su amigo Moratín.
Pero personalmente me parece ahora que sus ideas sobre
la brujería son más "directas",
sacadas del folklore de los países con los que
estuvo más familiarizado, es decir, Aragón
y Castilla. y pienso, por otra parte, en que acaso leyó
también algo de lo que sobre las brujas de Barahona
había escrito durante la primera mitad del siglo
XVIII, para uno de sus almanaques, don Diego de Torres
Villarroel.11 Pero ahora resulta que algunos antecedentes
del proceso de Logroño y también las consecuencias
más importantes de él, pueden estudiarse
a la luz de los documentos reunidos en el legajo reseñado,
que nos pone ante un mundo dramático, mucho más
humano que el de las fábulas supersticiosas o el
de las abstracciones jurídicas que forman, casi
siempre, el meollo de toda discusión escolástica
sobre brujas. Esta, por otra parte, no se desarrolló
como si se tratara de una disputa en aulas de letrados
o estudiantones, sino que iba unida a grandes problemas
de conciencia, a situaciones tensas en diversos grupos
humanos, con intereses distintos.
Examinemos ahora los antecedentes. La fama de la montaña
de Navarra como país lleno de brujas viene arrastrada
de fines del siglo xv. Los literatos españoles
se hacen eco de ella, de la misma manera que los italianos
se refieren al Val Camonica 12 o a la tierra de Benevento.13
Y en algún modo, estas famas, fundadas en hechos
más o menos legendarios, sirven para justificar
actuaciones reales.14 El miedo a las brujas y brujos era,
de todas suertes, cosa muy extendida en el país
vasconavarro, pese a que alguna autoridad eclesiástica,
ya desde antiguo, había querido prevenir con sus
escritos contra la tendencia a dar una realidad absoluta
a lo que se decía de sus actuaciones, etc.15 Pero
esta actividad discreta, que arrancaba de tiempos muy
anteriores al medioevo, chocaba, no sólo con las
preocupaciones vulgares o populares, sino también
con la tesis mantenida en distintas partes de Europa desde
el siglo XIV por muchos jueces, tanto civiles como eclesiásticos,
que escribieron libros perniciosísimos sobre el
particular: con el Malleus maleficarum a la cabeza. Ha
de advertirse que aunque esta clase de obras arranque
del modelo citado, luego fue muy gustada por cierto tipo
de jueces y magistrados civiles, y que a veces sorprende
que hombres reputados por su capacidad en otros órdenes
cayeran en la tentación de darlas a la luz, haciendo
gala de una credulidad que no tenían personas tan
empingorotadas. Como modelo a este respecto podemos poner
a Bodin 16 de un lado. A Martín del Río
de otro.17 Empacho mayor que el que padecieron de letras
sagradas y profanas no cabe imaginar. Hay, pues, que echar
un tanto de culpa a los libros eruditos (no a las opiniones
vulgares) cuando se busca el origen de ciertas actuaciones,18
como la que tuvieron dos de los inquisidores de Logroño.
Hoy también padecemos en muchos órdenes
empacho de letras... y de técnicas.
El 13 de febrero de 1609 los inquisidores de Logroño,
don Alonso Becerra Holguin y don Juan de Valle Alvarado,
escribían al Consejo de la General Inquisición
de Madrid, remitiendo los procesos de seis brujas y brujos.
El 12 de enero anterior habían recibido noticia
de una gran complicidad de brujos y brujas del pueblo
de Zugarramurdi, que consideran, inexactamente, situado
en "Navarra la baxa". Vistos los autos, se instruyeron
sobre el asunto, estudiando lo provisto por el Consejo
en estos casos y también las cartas relativas a
otros hechos parecidos de 1526 (14 de septiembre) y 1555
(12 de septiembre y 2 de octubre). La cabeza de la complicidad
era una Graciana de Yriart con dos hijas y dos yernos,
que, en efecto, habían confesado al vicario de
Zagarramurdi que eran brujos, apóstatas. Pero luego
se presentaron en Logroño y en la audiencia que
se les dio a cada uno, aisladamente, dijeron que iban
a pedir justicia, porque en realidad, no eran tales brujos:
"dixeron -añaden los inquisidores -que venian
en busca de su verdad porque la justicia de aquella tierra
procedia contra ellos y los queria hacer grandes castigos
porque avian confesado ante el Vicario y otras personas
que eran bruxos pero que ellos no lo eran y que les lebantavan
falsos testimonios y que si ellos lo avian dicho y confessado
era porque los apretaron y amenazaron mucho si no los
dezian afirmandolo todos y cada uno por sí".
Lo bueno es que el hombre que había llevado a Graciana,
sus hijas y yernos a Logroño como guía fue
recibido también por los inquisidores mismos y
declaró contra aquéllos, diciendo que eran
brujos en efecto, pero que en Zugarramurdi no había
justicia que los atacase. Como Graciana y sus parientes
querían acogerse al trato benigno que se daba a
los acusados de brujos que se presentaban espontáneamente
al Santo Oficio, y las acusaciones eran fuertes y como,
por otra parte, eran pobres, los inquisidores ordenaron
su prisión y resolvieron enviar los autos con las
calificaciones de la culpa encontrada a Madrid, antes
de que la prisión se llevara a efecto.19
Contestaron los señores del Consejo de Madrid,
el mismo 11 de marzo de 1600, indicando en su breve carta
los nombres de algunos de los encausados principales.20
Devolvían las causas e incluían un papel
con un cuestionario dividido en catorce preguntas que
dice así :
"Preguntas que se han de hacer a los reos y testigos
en materia de bruxas.
1. En que dias tenian las juntas y quanto tiempo estavan
en ellas ya que hora y van y bolvian y si estando alla
o yendo o viniendo oyan relox campanas o perros o gallos
del lugar mas cercano y quanto estava el lugar mas cercano
de la parte donde se juntavan.
2. Si sabian los dias y horas en que
se havian de juntar; o, si havia alguna persona que las
avesava y llamava y quien era.
3. Si tenian maridos, o mugeres, padres
o madres, parientes y criados y si dormian en un mesmo
aposento y si las hechavan menos alguna vez o vezes o
que es la causa porque no las hechavan menos o si alguno
de los susodichos las han reñido por esto.
4. Si criavan de leche y si llevavan
las criaturas consigo, o; a quien las dexavan encomendadas
o que es lo que hazian de ellas.
5. Si y van vestidas o desnudas y donde
dexavan los vestidos y si los hallavan en la misma parte
donde, o, en otra.
6. Quanto tiempo tardavan en ir desde
sus casas al lugar de las juntas y que espaçio
y trecho ay hasta alla y si topavan a yda o buelta algunas
personas y si yvan a prisa, o, despaçio por sus
pies o en pies ajenos cada una por si muchas de compañia
a la yda y a la buelta y si estando en las juntas vieron
pasar o atravesar por la parte donde se hazian algunos
caminantes pastores o otras personas [fol. vto.]...
7. Si yendo o viniendo a las dichas
juntas o estando en ellas por nombrar el nombre de I.H.S
o por otra causa se han deshecho las juntas o quedadose
en el camino sin poder el demonio darles mas ayuda.
8. Si se untan para yr a las dichas
juntas y en que parte y si dizen algunas palabras y quales
y con que unguento y de que se haze y quien la haze y
si tienen el unguento o las cosas de que se haze y diziendo
que la tienen la haran buscar y hallado lo muestren a
medicos y boticarios para que declaren la confection de
que esta hecha y los effectos que naturalmente pueden
obrar.
9. Si para yr era necesario que se untasen
o si fueron alguna vez y podian yr sin untarse.
10. Si entre junta y junta se communicavan
unos con (otros) tratando de lo que havia pasado en la
junta o juntas y de quando havia de haver otra junta o
de otras cosas tocantes a esto.
11. Si se confesavan en ese tiempo y
si confesavan estas cosas a sus confesores y quantas vezes
las confesaron y si rescivian el Sanctisimo Sacramento
y quantas vezes lo hizieron y si dizian oraçiones
de xrianos y quales.
12. Si tenian por cierto que ban corporalmente
a las dichas juntas o si con el dicho unguento se adormiesen
y se les imprimen las dichas cosas en la imaginacion o
fantasia.
13. Si resultare muertes de niños
o de otras personas, o, haver sacado los coraçones
a los niños, se procure verificar estos delictos
y actos con testios (fol.r.).21
14. Quando examinaren algun testigo
o reo le pregunten los complices y a cada uno de los complices
le pregunten lo mismo para ber si contestan en los actos
y delictos y en la complicidad, para que mejor se pueda
averiguar y aclarar la verdad,"
Este cuestionario merece que se comente.
Refleja de modo bastante claro la opinión de muchos
de los inquisidores españoles que, ya en el siglo
XVI, no sólo dudaban de la realidad de los actos
atribuidos a las hechiceras, o, mejor dicho, a las brujas,
sino que creían que, en su proporción mayor,
eran ilusiones, aunque, a veces, diabólicas. Podía
incluso admitirse que en casos obrabá sobre su
conciencia alguna materia o sustancia natural, extraída
de hierbas, como lo había expuesto el doctor Laguna
en su famosísimo comentario a Dioscórides.22
Pero si con arreglo a éste criterio se había
castigado a bastantes mujeres en Castilla y otras partes,
infligiéndoles penas no muy fuertes, pese al trato
diabólico, considerándolas más bien
como embaucadoras y mentirosas y perjudiciales por esto,23
no dejaba de haber gentes de toda clase que eran mucho
más crédulas... y entre los inquisidores
había asimismo partidarios de la opinión,
madurada durante los siglos XIV y XV según queda
dicho, sobre todo, que venía a defender la realidad
absoluta de las intervenciones diabólicas, en relación
con las brujas y sus actos, sin aceptar orden lógico
alguno.
Muchos magistrados civiles, muchas autoridades locales
habían partido de esta base en sus actuaciones,
en todo el occidente de Europa donde se daban las grandes
"plagas". En España, éstas se
circunscribían a Navarra, las provincias vascas
y algunos puntos del Pirineo catalán. La razón
es oscura. Pero, de una manera u otra, se habían
repetido. Los dos jueces de Logroño que aparecen
actuando en 1600 fueron, por mala fortuna, de los que
creían en la realidad total de los actos de las
brujas y brujos, considerados no individualmente, sino
como pertenecientes a una secta. En esto hay que confesar
que no se diferenciaban de una parte considerabIe de naturales
de los países en donde iban a actuar, con tan poco
tacto como seguridad. Los vascongados, en general, y con
esta denominación ahora debe aludirse a todos los
hombres y mujeres de habla vasca, llevaban casi siglo
y medio con obsesiones periódicas producidas por
los males que atribuían a los brujos : "sorguiñak".24
Y la Inquisición hubo de frenar su deseo de castigos
violentos más de una vez. Ahora tampoco cogió
el asunto a los señores de Madrid completamente
desprevenidos. Pero en Logroño las cosas se veían
de otra manera.
El 22 de mayo de 1609 los dos inquisidores de aquella
ciudad volvían a escribir a Madrid, respondiendo
sumisos, en apariencia, a las indicaciones recibidas y
ya expuestas. Entretanto -añadían -se habían
presentado otras seis personas más, voluntariamente,
"las más principales cabeza y caudillo de
todos aquellos brujos segun que sufficientemente les esta
probado". Puestas todas en las cárceles secretas,
negaron su condición de brujos: pero los dos inquisidores
no dudaban, como se va viendo. Había, así,
seis reos negativos y cuatro confitentes, según
la jerga inquisitorial. La prosecución de los procesos
les daba tal trabajo que Valle Alvarado, al que le tocaba,
no había podido salir a la visita. En la carta,
por último, pedían instrucción acerca
de lo que se debía de hacer "con los menores
de doce años que son ya brujos renegados y con
los de hasta veinte y cinco años y con todos los
demás...". Las pruebas eran abundantes.25
Aún hay otra carta de 4 de septiembre de 1609,
recibida en Madrid el 15, en que los inquisidores dan
cuenta de la prosecución del asunto.
NOTAS
6. La Inquisición de Logroño duró
hasta que los franceses entraron en la ciudad. Los inquisidores
huyeron y muchos procesos anduvieron rodando por tiendas.
El archivo secreto fue objeto de las miradas del vecindario,
más atento a chismes que a otra cosa, como se ve
por las terribles memorias de don Santiago González
Mateo, acerca de las que preparó un estudio¡
véase Manuel Serrano y Sanz, "Autobiografías
y memorias", en N.B.A.E., II (Madrid, s.a.), p. CVI.
7. Véase la nota anterior y un artículo
del señor García del Moral, titulado "Páginas
inéditas de la historia de Logroño. El San
Bernabé de 1808, bajo dominio francés",
en Nueva Rioja, domingo, 11 de junio de 1967, p. 13.
8. La edición más asequible es, así,
la que se halla en las "Obras de D. Nicolás
y D. Leandro F. de Moratín", en B.A.E., II
pp. 617-631. Hizo el estudio bibliográfico don
Agustín G. de Amezúa en El casamiento engañoso
y el coloquio de los perros, edición crítica
de las dos obras de Cervantes (Madrid, 1912) en que trató
mucho de la brujería: pp. 154-157. La relación
data de 1611.
9. G. de Amezúa demostró que Cervantes no
tuvo que inspirarse en ella. Su erudición amplia
no le impidió, sin embargo,. dar una visión
totalmente equivocada del asunto. Los ecos literarios
del siglo XVII pueden verse recordados en Las brujas y
su mundo, ed. cit., pp. 307-308. Creo que he de rectificar
lo dicho por mí sobre Goya, pp. 309-312. Véase
el apéndice I.
10. Cuando mi tío escribió La dama de Urtubi,
novelita que apareció primero en "La novela
corta" (Madrid, 1916) (véase en Obras completas,
VIII, Madrid, 1951, pp. 601-622), había leído
la Relación... de Logroño, a Llorente y
Menéndez Pelayo; algo también de De Lancre.
Tuvo la precaución de fingir que el autor de su
relato era un hombre de fines del siglo XVIII. Las licencias
literarias, novelescas, no van en él más
allá de lo que permitían los historiadores.
Pero, además, hay muchos detalles curiosos y poderosas
evocaciones de ambiente. Después, hasta 1935, formó
una colección, bastante buena, de libros acerca
de la brujería, que aprovechó alguna vez
en otros escritos. Recuerdos de las brujas, en La leyenda
de Jaun de Alzate, de 1922, parte IlI, párr. X
(Obras completas, Madrid, 1948, VI, p. 1.135) y sobre
todo parte IV, párr. V-XIV (ed. cit., pp. 1.148-1.159).
Tomando las tradiciones literarias, también al
pie de la letra, escribió don Arturo Campión
un cuento, fechado en Pamplona, mayo de 1883, que se llama
"Grachina" (Narraciones baskas, Madrid, 1928,
pp. 174-192). Más metido en corriente romántica
walterscottiana estuvo don José María de
Goizueta, Leyendas vascongadas (Madrid, 1856), pp. 9-36.
La prímera de ellas se llama "Aquelarre".
11. El texto en el apéndice I.
12. En el Orlandino de Teófilo Folengo (1491-1544),
cuyos textos impresos datan de 1526 y 1527, se habla de
él, como de habitáculo de brujas, de maestras
en el Arte:
"Signori miei, son stato in val
Camonica.
Per consultar le streghe di quel loco.
Se mi saprebbon di Turpin la Cronica
Mostrar per forza d'incantato foco;
Una vecchiarda in volto malenconica.
Rispose allor con un vocione roco:
Guaffé che si: tu la vedrai di gotto.
Entra qui tosto meco, e non far motto".
Capítulo I, estr. XII: Orlandino di Limemo Pitocco.
Nuovamente stampato, diligentemente corretto, ed arricchito
di annotazioni (Londres, 1773), p. 7.
13. Cuando Agriolo Firenzuola adaptó El asno de
oro al italiano, colocó las escenas primeras referentes
a las hechicerías en el "regno di Napoli".
Scritti scelti ed annotati da Domenico Re e AIfredo Panzini
(Milán, s.a.), p. 64. Pero es concretamente Benevento
la ciudad escogida por el autor renacentista para sustituir
a la griega del autor antiguo en que tenían lugar
hechos extraños (op. cit., p. 68). Una ciudad tesalia,
se convierte en Bologna, porque también en ella
florecía el arte mágica (op. cit., pp. 86
y 94). Así Firenzuola hacía más comprensible
el relato a la gente de su época.
14. Los textos renacentistas sobre las brujas de Navarra
se convierten, a veces, en puros remedos lucianescos o
de Apuleyo: Las brujas y su mundo, pp. 217-218.
15. Me refiero a Martín de ArIes, canónigo
de Pamplona, a comienzos del siglo XVI. De su tratado
acerca de las supersticiones se dice algo en el apéndice
II.
16. Las brujas y su mundo, pp. 173-174.
17. Las brujas y su mundo, pp. 177-180.
18. Sobre esto he escrito algo en Vidas mágicas
e Inquisición, II (Madrid, 1967), pp. 305-339,
al tratar del padre Feijoo y la crisis de la magia.
19. Documento n.º 18 de la numeración del
legajo: número 33 de la nuestra.
20. "María Pérez de Garranchea",
"Juan Fechelle", "María de Guaríteguia",
"Stefana de Navarcorena" son grafías
defectuosas.
21. Documento n.º 7 del legajo: n.º 20 de la
nuestra.
22. Las brujas y su mundo, ed. cit., pp. 159-160.
23. Véase mi libro Vidas mágicas e Inquisición,
I (Madrid, 1967), pp. 9-122 especialmente.
24. Las brujas y su mundo, ed. cit., pp. 211-228.
25. Documento n.º 12 del legajo: n.º 27 de la
numeración nuestra.
© Julio Caro Baroja
INQUISICIÓN, BRUJERIA Y CRIPTOJUDAISMO
Antropólogo